Embarazo

Durante el embarazo la forma y el volumen de los pechos cambia debido a que se están preparando para una función fisiológica: producir leche para el bebé.

Es durante este periodo que se deben de cuidar más aún los pechos y los pezones. Una buena alimentación y el sujetador adecuado serán puntos básicos.

Cuando estamos embarazadas la glándula mamaria aumenta considerablemente de tamaño y los vasos sanguíneos se vuelven muy notorios; todos estos procesos son provocados por la hipófisis, que es la glándula que secreta la prolactina. Una vez que nace el bebé, aumenta la secreción de prolactina, contribuyendo al imcremento en la producción de leche.

Es importante ejercitar los pechos durante esta etapa para evitar la flacidez a causa de el aumento en el peso de los mismos. Sin embargo no debe fatigarse y siempre debe seguir las recomendaciones de su doctor.

Baños Fríos y Calientes

Es el método ideal para preparar el pezón, la areola y en general el pecho para el embarazo. Secarlos cuidadosamente y humectarlos con aceite de almendras dulces es importante después de los baños alternos.

Masajes

Colocamos los dedos de las manos como si fuéramos a sostener un vaso y la colocamos en la base del pecho, empujamos levemente hacia el centro cerrando cada vez más la mano hasta llegar al pezón. Al encontrar el pezón damos un ligero tirón hacia arriba de éste.

Debemos repetir este masaje hasta que el pezón sobresalga bastante. Con este masaje se hará más elástico y se acostumbrará a los "jalones" que el bebé ejerce al lactar, con ello se lastimarán y agrietarán menos.